sábado, 20 de agosto de 2016

Democracia Participativa.

3.-) Democracia Participativa:

Democracia participativa es una expresión amplia que se suele referir a formas de democracia en las que los ciudadanos tienen una mayor participación en la toma de decisiones políticas que la que les otorga tradicionalmente la democracia representativa. La democracia participativa permite una participación ciudadana mayor que en democracia representativa pero menor que en la llamada democracia directa.



Puede definirse con mayor precisión como un modelo político que facilita a la ciudadanía su capacidad de asociarse y organizarse de tal modo que puedan ejercer una influencia directa en las decisiones públicas. En la actualidad se manifiesta usualmente por medio de una diversidad de mecanismos, como presupuestos participativos, consejos vecinales o comunales o consultas populares1. En una etapa más avanzada, el proyecto fundamental de la democracia participativa es la creación de un mecanismo de deliberaciones mediante el cual el pueblo, con su propia participación, esté habilitado para manifestarse por igual con puntos de vista tanto mayoritarios como minoritarios.

                   
 

Modelos de Democracia.

2.-) Dos Modelos de Democracia:

 
a.-) Democracia Formal:

  Se denomina democracia formal aquél sistema político donde las normas constitucionales han previsto una separación de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial, reservando a la soberanía popular la elección del primero mediante sufragio libre, igual, universal, directo y secreto. En un sentido peyorativo se asimila a los Estados en los que las normas constitucionales reflejan este sistema jurídico pero en la práctica es vulnerado.





b.-) Democracia Profunda:

  La Democracia Profunda es un paradigma psico-socio-político y una metodología. El término Democracia Profunda fue desarrollado por Arny Mindell en 1988 y apareció por primera vez en su libro “El Líder como Artista Marcial” (Mindell, 1992). Mindell, físico y analista junguiano había investigado y escrito ampliamente sobre cómo la conciencia crea la realidad y cómo la percibimos en diferentes niveles, creando marcos diferentes de realidad. Un ejemplo de esto es cómo percibimos el tiempo: como una realidad que se puede medir como los segundos de un reloj, como un “ensueño “subjetivo” de la percepción del tiempo que transcurre durante un encuentro con un amante, y como la escencia de la eternidad sintiente en el momento de un amanecer, que va más allá del tiempo como lo conocemos y lo reemplaza por un momento, por un concepto como por ejemplo un futuro esperanzador.